Lo que Sai ha dicho...
Lo que Sai Baba ha dicho acerca de la Meditación
Meditación
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Meditación
Hay dos cosas que son esenciales para una vida feliz: Dhanya (granos) para el mantenimiento del cuerpo y Dhyana (meditación) para entrar al templo del Señor y sumergirse en Su Gloria.
¿Qué es meditación?
La meditación significa la práctica espiritual por la cual el aspirante medita en Dios, y de ese modo unifica los tres elementos: el objeto de la meditación, el proceso de meditar y el propio meditador. La combinación y la unidad de estos tres es la meditación.
Mediante la meditación ustedes se sumergen en la idea de la Universalidad y la Omnipotencia de Dios.
Lo que otorga la meditación
Cuando llenen su mente con la idea de Dios, cuando están anhelantes de El, todos los deseos son pequeñeces, las decepciones y hasta los triunfos tienen muy poca importancia; se olvidarán de todo, se sumergirán en el anhelo divino y muy pronto se fundirán en el océano de la Bienaventuranza.
Solo mediante la meditación podrán ustedes cultivar una visión correcta y la prueba para escuchar el bien, pensar el bien y hacer buenas acciones.
Su progreso debe manifestarse por su carácter y su comportamiento. La meditación debe transformar su actitud hacia los seres y hacia las cosas, de otro modo es un engaño.
La meditación los conducirá a una mejor concentración y eso los guiará al desinterés en los resultados de sus acciones, porque las acciones no son de uno sino de Dios. Cuando logren el desapego por los resultados de sus acciones, ofreciendo al Señor su habilidad y energía, obtendrán Paz en su mente. Pero si, a pesar de todo, cultivan el apego por las cosas del mundo, la tierra, la casa, la cuenta bancaria y la posición y el poder, la meditación fallará.
Vean la mano de Dios en todo lo que suceda; así no se regocijarán ni tendrán pena.
La meditación santifica todas las actividades y controla la mente.
La meditación es la disciplina por la cual la mente se entrena en el análisis y la síntesis internos. La meditación y el control de los sentidos deben ir juntos. Los sentidos bloquean el camino a las puertas del Cielo.
Requisitos
Deben ustedes reducir sus necesidades y desatender sus deseos para poder desarrollar y mejorar su concentración durante la meditación. Vean todo como un testigo ajeno a todo, no se hundan ni se involucren; cuando se quiten los grilletes, se sentirán ustedes felices y aligerados.
La meditación es la función del hombre interno; implica quietud subjetiva, vaciar la mente y llenarse con la luz que emana de la Chispa Divina en el interior. Esta es una disciplina que ningún libro puede enseñar, y la meditación no se puede enseñar en una clase. Purifiquen sus emociones y sus impulsos, cultiven el amor. Ese dominio es el propósito del proceso de la meditación.
La meditación no debe titubear u oscilar entre un ideal y otro. No debe reducirse a una fórmula mecánica de libro de texto. Es una disciplina rigurosa de los sentidos, de la corriente nerviosa y de las alas de la imaginación.
El factor fundamental en la vida espiritual es la supresión del deseo, el sometimiento de la voluntad individual a la Voluntad Divina. El deseo es una tormenta; la avaricia es un remolino, el orgullo es un precipicio; el apego es una avalancha, el egoísmo es un volcán; mantengan lejos todas esas cosas, para que cuando repitan el Nombre del Señor y mediten, ellas no perturben su ecuanimidad. Eleven todos sus pensamientos, palabras y obras al nivel de adoración. La lupa concentra los rayos del sol en un punto y puede encender el papel o el pasto; así también, la concentración de la atención puede destruir las semillas de los deseos sensuales. Es por eso que les recomiendo unos minutos de meditación todos los días en la madrugada y por la noche después del crepúsculo.
Solo el esfuerzo continuo nos puede asegurar la victoria. Las cosas que se ganan con poco o ningún esfuerzo no tienen mérito el proceso de control de los sentidos internos y externos, regulación de la postura y la respiración, recogimiento en la conciencia interna, meditación y concentración es difícil, pero la etapa final es el estado de ecuanimidad perfecta, imperturbable.
Ecuanimidad ante la adversidad es soportar valientemente la dualidad. Es el privilegio de los fuertes, el tesoro de los valientes.
Practiquen el Yoga de la meditación. Resuélvanse a controlar los sentidos mediante este Yoga y practíquenlo continua, sistemática y regularmente, a una cierta hora y en un cierto lugar, sin cambiarlos. Es esencial un sistema uniforme para este Yoga; obsérvenlo estrictamente, no lo alteren según su preferencia en algún momento, pues le traerá terribles consecuencias. La meditación no traerá ningún beneficio para todos aquellos que comen demasiado y quedan exhaustos para la tarea de asimilar la comida, para todos aquellos que comen muy poco y sufren de agotamiento, para todos aquellos que duermen demasiado o muy poco. Para aquellos que se entregan a la meditación según su conveniencia (es decir, los que la hacen por horas durante el día porque no tienen otra cosa que hacer y no lo hacen al día siguiente porque tienen mucho trabajo); para aquellos que dan rienda suelta a los seis enemigos internos: ira, lujuria, codicia, apego, orgullo y odio; para aquellos que no confieren alegría a sus padres, especialmente a su madre, pero sobre todo para aquellos que abrigan dudas y tienen poca fe en el Señor, en el maestro espiritual que han escogido e instalado en su corazón.
Si alegan ustedes que no tienen tiempo para emplearlo en la repetición del Nombre y la meditación, yo les contesto que es solo pereza la que los hace argüir así. Como la fuerza de la gravedad que atrae todo hacia abajo, la fuerza de la pereza los atraerá inevitablemente hacia abajo; así que deben estar siempre alertas, siempre activos. Como el vaso de latón que se frota para que brille, la mente del hombre se frota con el ejercicio espiritual, esto es, con actividades como la repetición del Nombre y la meditación. De hecho la disciplina es el primer paso en la autorrealización. La razón por la cual la he llamado el primer paso en su entrenamiento es que en la actualidad hay mucha gente que no puede soportar las dificultades e incomodidades y aún así desean tener éxito en cosas mas sutiles. Esta disciplina a la cual se deben someter los conducirá a la felicidad de la Bienaventuranza. No deben dejar nunca el hábito de la disciplina; solo cuando alcance el estado de perfección podrán dejar de pensar en reglas o en disciplinas.
Levántese diariamente como si despertaran de la muerte, y digan: “Ahora nazco, hazme pronunciar solo palabras buenas y dulces, comportarme calmada y consoladoramente hacia todos, derramar felicidad en todos mediante mis acciones y tener ideales que beneficien a todos; que este día sea meritorio por dedicarlo a Tu servicio“. Oren así sentados en su cama, antes de empezar las labores del día y recuerden esta oración durante todo el día. En la noche, antes de retirarse a descansar, siéntense y analicen rápidamente sus experiencias del día, vean si han causado alguna pena o dolor con alguna palabra o un hecho. Después oren: “Ahora estoy muriendo y cayendo en Tu regazo, perdóname mis errores, llévame bajo tu amorosa protección”. Después de todo, el sueño es una muerte corta y la muerte un sueño largo.
Acostúmbrense a despertar cuando empiezan las auspiciosas primeras horas de la madrugada, el tiempo es muy importante para la meditación. Hay un tiempo que se conoce como la mejor hora para la meditación que es entre las 3:00 y las 6:00. La práctica de la meditación requiere regularidad en el horario; apéguense a un mismo horario todos los días. Deberán escoger una forma para la meditación y meditar en ella a la misma hora todos los días. No se bañen antes de meditar, porque el baño estimulará sus sentidos y se sentirán llenos de impulsos en diferentes direcciones.
Al principio dediquen unos minutos al día a meditar; después seguramente alargarán ese período, al experimentar esa gran paz que proporciona la meditación.
Cuando estén dedicados a la meditación, si oyen que alguien se queja no renieguen ni hagan caso omiso, levántense e investiguen. Tendrán mucho más beneficio espiritual si así lo hacen que si continúan egoístamente sentados sobre su tapete.
Hay dos caminos para llegar al éxito: oración y meditación. Con la oración ustedes suplican a los pies del Señor; la meditación induce al Señor a venir a ustedes y los inspira a elevarse hasta El, a unirse con El, no a ponerlos en un nivel más bajo que El. La meditación requiere concentración después de controlar las necesidades de los sentidos.
Practiquen la meditación regularmente todos los días y en cada momento repitan el Nombre de Dios (cualquier Nombre que despierte en ustedes el espíritu de devoción y adoración) teniendo cuidado siempre de estar intensamente conscientes de su grandeza, misericordia y bondad. Por medio de la meditación se desarrolla la Sabiduría y por medio de la repetición del Nombre se desarrolla la devoción y por medio de la Sabiduría y la devoción el corazón se libera del cáncer del ego.
¿Cómo meditar?
Las escrituras del Yoga declaran que se tienen que utilizar ciertas posturas (asanas) para eliminar los eternamente crecientes círculos de agitación mental y para purificar la mente. También para adquirir una fe inamovible, para establecer la Sabiduría y despertar el poder o energía latente en el hombre.
Cuando comenzamos la meditación y cuando queremos permanecer en ella debemos adoptar la postura que se llama flor de loto.
No solamente eso, sino que también deben evitar sentarse sobre el suelo; háganlo sobre un cojín o sobre un banco de madera, y éste, además, deben cubrirlo con algún pedazo de tela. La razón es que la tierra tiene el poder de conducción y difusión. Cuando estamos sentados en meditación, debido a que por nosotros está pasando una corriente de Fuerza Divina, a causa de la fuerza de atracción de la Tierra, no debe haber perturbación. Por eso es que deben tener un banco o una tarima.
¿Cuál es el simbolismo de los dedos? El pulgar representa a Brahman (Dios), el Eterno, el Absoluto, el Principio Inmanente; el índice, que indica esto y aquello, ustedes y los otros, es el individuo, el sentirse separado y distinto; cuando las puntas de estos dos se juntan, sostenidos en esta posición, es el gesto de la Sabiduría (Jñana Mudra), porque la Sabiduría consiste en la fusión del individuo con el Uno, con Brahman (Dios). Los otros tres dedos representan al mundo objetivo (Prakriti) que desaparece cuando se efectúa la fusión. Son las tres gunas o atributos de la materia: el sátvico, el rajásico y el tamásico, y por su interacción crean el mundo fenoménico. Lo sátvico: lo puro, inafectado, desapegado; Lo rajásico: lo activo, apasionado y lo tamásico: lo impuro, indolente.
Cuando se sienten a meditar, primero reciten algunas líneas sobre la Gloria del Señor, de manera que su pensamiento, que se encuentra disperso, se pueda concentrar. Concéntrense en la parte de arriba de la boca, entre las fosas nasales, justo frente al puente de la nariz. Inhalen por la fosa nasal izquierda, cerrando la derecha con el pulgar derecho; mientras inhalan pronuncien “So” (El), después exhalen por la fosa derecha, cerrando la izquierda con el índice derecho; al mismo tiempo pronuncien “Jám” (Yo). Inhalen y exhalen lenta y pausadamente, conscientes de la identidad de El (el Señor) y Yo (ustedes mismos), la cual afirma el Soham, hasta que la respiración y la conciencia se fundan en un solo proceso. Mantengan la mente como vigilante para observar la entrada y salida de aire, para escuchar con el oído interno el Soham que murmura la respiración y confirmar con El que ustedes son lo Divino, el que es el núcleo del Universo. La respiración lenta y pausada aquieta y calma las emociones; el estado de relajación que se produce por la recitación de Soham es un prerrequisito para una beneficiosa sesión de meditación.
Meditación con la repetición del Nombre de Dios
Después, gradualmente y mientras repiten el Nombre, dibujen frente al ojo mental la Forma representada por ese Nombre. Cuando su mente se desvíe de la repetición del Nombre, llévenla hacia la Forma, cuando se desvíe de la Forma, llévenla al Nombre. Hagan que su mente permanezca en la dulzura del Nombre o de la Forma, así podrán domarla fácilmente. La imagen que ustedes dibujan en su mente se transmutará en imagen emocional, amada en su corazón y fija en su memoria; gradualmente se transforma en la Forma que el Señor asume para cumplir sus deseos. Este ejercicio espiritual se llama meditación con la repetición del Nombre de Dios, y les aconsejo a todos iniciarla porque es la mejor para los principiantes.
La repetición del Nombre tranquiliza a la mente y elimina los virus malignos de ella. El corazón es la vasija, la inteligencia es la cuchara para batir, la disciplina espiritual es el proceso de batir para extraer la mantequilla que es la realización.
Tienen ustedes toda la libertad para escoger el Nombre y la Forma que les dará el suficiente aliento. Mientras meditan, la mente fácilmente se ocupa de otro asunto, toma otro camino. Tienen ustedes que tapar esa salida por medio del Nombre y Forma del Señor y vigilar que el flujo uniforme de sus pensamientos hacia El no sea interrumpido; si se vuelve a interrumpir usen rápidamente el Nombre y la Forma divinos otra vez sin permitir que su mente se salga más allá de estos dos límites, Nombre por un lado y Forma por el otro. Entonces no podrá extraviarse en un tercer lado.
Arjuna se lamentó ante Krishna por lo indomable de la mente; dijo que siempre cambia sus objetivos, que está llena de peligros pues hace al hombre esclavo de los sentidos, que es incontrolable y difícil de destruir. Pero la mente se puede controlar y hasta eliminar por medio de intensa meditación en el Dios inmanente.
Hasta la mente se tiene que dominar antes de poder conocer al Uno. La función de la ciencia llamada Yoga o unión es evitar esta agitación en la mente, ¿Unión de qué con qué? Unión de “Eso” con “Twan”; tú, el individuo, el “yo”, con lo demás, resultado de Uno sin segundo.
Tengan la Forma del Señor frente a ustedes cuando se sienten a meditar, y tengan su Nombre (el que hayan escogido) cuando hagan su repetición. La Forma oirá y responderá. El único medio para que cesen todas las agitaciones es la meditación en la Forma y la repetición del Nombre.
Eliminen toda traza de amargura de sus corazones y agreguen a ese terreno el precioso complemento que es el Nombre del Señor; riéguenlo con fe; planten después las semillas de la Divinidad, protéjanlas con la cerca de la disciplina y con el plagicida de la constancia; entonces podrán recoger la rica cosecha de Sabiduría que los librará de la tarea de cultivar por siempre.
Ahora bien, hasta en las cuestiones relativas a la comprensión de Dios se debe tener cuidado. Uno debe continuar con su disciplina espiritual a pesar de cualquier dificultad que pudiera presentarse, sin interrupción y sin modificación alguna. No debe cambiarse el Nombre que uno ha escogido y que ama, para la repetición del Nombre del Señor. Es imposible lograr la concentración si se cambia de Nombre; la mente no logrará concentrarse, enfocarse en el objeto de la meditación. La perseverancia en un Nombre y una Forma es lo que se llama devoción pura. La otra variedad, en la que el aspirante espiritual escoge un Nombre y una Forma y después de algún tiempo los descarta y los sustituye por otro Nombre y otra Forma, se llama devoción impura. No es una falta si se hace por ignorancia; pero cuando ya se tiene conocimiento de que es un error y que es perjudicial, y se continúa practicando meditación y repetición del Nombre con ese Nombre y esa Forma, regularmente y después se vuelve a cambiar, entonces sí se está cometiendo una falta.
Pueden tener cualquier Forma de lo Universal, como Krishna, cuyo color azul sugiere la vasta profundidad del cielo o del mar. Contemplen la Forma, imagínenla, pasen algún tiempo concentrados en una santa imagen (su atención divagará al principio, pero no se desanimen); en la pluma de pavo real, en el punto de almizcle, en las cejas, los ojos, la nariz y la perla que la adorna, la boca, los labios, los dientes, la flauta; o pueden ustedes pasar horas pintándolo en el lienzo de su corazón.
Si ustedes me tienen a Mí como objeto de su meditación, siéntense en una posición cómoda que no sea demasiado relajada; dejen que su mente divague por algún tiempo pensando en incidentes de la historia sagrada, de manera que los sentidos que tienen tendencia a escaparse hacia las preocupaciones del mundo se puedan someter y aquietar. Después, con el nombre en la lengua, traten de pintar con el pincel de su emoción y la mano de su intelecto la imagen de Swami. Lentamente, desde el enjambre del pelo, a la cara, el cuello, el cuerpo, empleando algún tiempo en contemplar la imagen conforme la van dibujando. Cuando la imagen esté completa, empiecen de los pies hacia arriba, hasta la cabeza, para que no se separen nunca su atención de la Forma sobre la que ustedes prefieren meditar.
Siguiendo este método no se podrán extraviar. Cuando por ejemplo, se hace una imagen dorada de Ganesha, la cabeza es de oro, los pies son de oro, la ropa que usa también es de oro, cada parte de la imagen es Divina. Esa imagen debe, por medio de una profunda concentración, grabarse en el corazón para que, como si estuviera impresa en papel, no cambie, no se pueda borrar o quitar. No cambien la imagen que han empezado a pintar. No pinten a Swami un día sentado, otro parado o caminando o hablando. Si es Krishna, no cambien de un Krishna bebé, con mantequilla en su mano, a un Krishna pastor con su flauta, o con el Govardhanagiri sobre su cabeza, o al Githacharya como el conductor del carruaje. Tengan una sola Forma. Esto es de gran ayuda.
Tenemos por todas partes a nuestro alrededor la música que emana de todas las estaciones de radio del mundo, pero no llega a nuestro oído en cualquier momento. No están ustedes conscientes de ninguna estación a menos que tengan un receptor y lo sintonicen en la longitud de onda adecuada, entonces podrán oír una cierta estación transmisora; Dios que también está aquí, ahora y en todas partes, se puede conocer por medio de un mantra. Tengan un mantra, concéntrense en él (ajusten la longitud de onda) con amor (la sintonía correcta) y sentirán la Conciencia de Dios (escucharán el programa que se difunde a todas partes). Si no están perfectamente sintonizados, corren el riesgo de no escuchar correctamente.
Pranayama Yoga (Control de la respiración)
Hay muchos tipos de control de la respiración (pranayama), pero como en el mundo actual la mayoría son imposibles de practicar, sólo se adoptan aquellos que ayudan en la meditación. Hay dos formas de practicar el control de la respiración: utilizando un mantra o sin él. Sin mantra sólo se logra, en el mejor de los casos, la transformación del cuerpo, pero con el mantra también se transforma la mente.
Mantra Yoga
El mantra los salvará de quedar atrapados en la espiral de esta vida mundana que está infestada de muerte, pena y dolor. De todos los mantras, el Pranava es el más elevado y el mejor. Es la cabeza y la corona de todos los mantras. El Pranava (Om) es el arco, el Alma es la flecha, Dios (Parabrahman) es el blanco. Este mantra que libera al hombre, puede ser recitado por todos. Es el sonido primordial, fundamental, símbolo del Absoluto Universal. La recitación del Om y la meditación en esa sílaba mística les ayudará a calmar las olas tormentosas. El Om es la suma de todas las enseñanzas de los Vedas acerca de la Divinidad; “Om, esa única sílaba, es Dios”. “A” (aa) asciende de la región umbilical, “U” (uu) fluye a través de la garganta y la lengua, y “M” (mm) termina con los labios cerrados. Se tiene que pronunciar elevando el sonido tan lentamente como sea posible y descendiendo también lentamente; hasta después de la “m” se producirá el eco del silencio resonante en la cavidad del corazón. La secuencia del recorrido ascendente, la curva que inicia el descenso y el silencio representan el despertar, el soñar, el dormir y el cuarto nivel, más allá de estos tres.
Muka es el sonido del silencio. Cuando uno se sumerge en las profundidades del silencio, se oye a uno mismo, el Sonido Primordial Cósmico, Om, el Pranava que emana de la Vibración Vital que llena el Universo. Para oír ese sonido uno tiene que acercarse, tanto como sea posible, a la esencia misma de su Ser. Practicando la meditación en silencio y soledad uno puede llegar a establecer en su corazón, a su debido tiempo, el silencio y la soledad, aun cuando se encuentre en una calle muy transitada y con gran actividad.
El mantra más venerado y más popular en los Vedas es el Gayatri. Busca la Gracia del Origen de toda Luz para fomentar nuestra inteligencia.
¿Cómo debemos practicar el control de la respiración?
Se inhala el aire por dos segundos, se retiene el aire aspirado durante cuatro segundos y se exhala el aire durante ocho, en ese orden. El control de la respiración se debe practicar cuidadosamente durante tres meses; después se puede aumentar al doble la duración de cada momento. Después de seis meses de práctica constante, disminuyen las actividades de los sentidos. Si se practica con fe y sentimiento, el control de la respiración calmará las agitaciones de la mente; si no se recita un mantra, se volverá sólo un ejercicio corporal, mejorando sólo la salud física. Hay otras condiciones que deben cumplirse estrictamente, como castidad, comer sólo alimentos puros, vivir en soledad y hablar con moderación.
Meditación en la luz
El proceso de meditar en la luz se tiene que entender como sigue: primero sientan que están en la luz, luego sientan que la luz está dentro de ustedes, después tengan la conciencia de que ustedes son la luz, ni más ni menos. Pero es mejor y más fácil proyectar la luz que visualizan primero dentro de ustedes hacia el mundo exterior, iluminando más y más al mundo y visualizando a todos como inundados en la Gloria Divina que está también en ustedes.
Utilicen una lámpara con una pequeña y brillante llama recta, que no parpadee, o una vela. La llama no disminuye su brillantez aunque con la misma se enciendan otras; por eso es el signo más apropiado del Eterno Absoluto. Siéntense en flor de loto o en cualquier otra posición cómoda, fijen la vista en la llama, luego, cerrando sus ojos, traten de sentirla dentro de ustedes, entre su cejas. De ahí háganla descender hasta el loto de su corazón, iluminando el camino. Cuando entre en su corazón, en el centro de su pecho, imaginen que los pétalos del capullo de loto se abren uno por uno, inundando cada pensamiento y sentimiento, cada emoción e impulso, disipando la oscuridad. Ahora no hay lugar para que se refugie la oscuridad, tiene que desaparecer en presencia de la llama. Imaginen que la luz se vuelve más grande, más brillante, y que invade sus miembros, que ya no podrán ocuparse de actividades perversas y sombrías. Se han convertido en instrumentos de luz, es decir, de amor, y ustedes están conscientes de ello. La luz llega a la lengua y se desvanecen la calumnia, la falsedad, los alardes, el rencor. Llega a los ojos y a los oídos. Todos los oscuros deseos que los infestan e infectan son destruidos por la brillante luz de la Sabiduría y la Virtud. No hay más puerilidades; no hay más veneno para el oído. Dejen que su mente se llene de luz, todos los pensamientos perversos desaparecerán, porque ellos sólo habitan en la oscuridad. Imaginen la luz en ustedes más y más intensamente y así brillará. Dejen que brille a su alrededor, envolviéndolos en la luz del amor; dejen que irradie de ustedes en círculos cada vez más grandes, envolviendo a todos sus familiares, a quienes aman, a sus amigos y compañeros y hasta los extraños, los rivales, a toda la humanidad, a todos los seres vivos, a toda la Creación. Permanezcan en esa emoción, contemplando la luz, sintiendo la luz, dondequiera, para todos. Si acostumbran a adorar a Dios bajo una Forma, visualicen esa Forma en esa luz. Porque Dios es la luz, la luz es Dios.
Al terminar
Cuando terminen su meditación no se levanten repentinamente. Aflojen la tensión lentamente, dense masajes en las articulaciones si es necesario: después que se han liberado de la tensión, siéntense calladamente en el mismo lugar y traigan a su mente una vez más la emoción de la meditación y repitan Om Shanti Shanti Shanti, sintiendo la Paz dentro de ustedes.
El Señor no se conmoverá con comentarios de erudición académica. El sólo se complace con la práctica verdadera; con una lucha genuina, con un honesto y sincero esfuerzo por la lucha incansable de limpiar la mente. El esfuerzo debe ser alerta y activo hasta que alcance su meta. Alguien preguntó a Ramana Maharishi: ¿Por cuánto tiempo debo meditar? Maharishi contestó: “Hasta que pierdas la conciencia de que estás meditando”. En la verdadera meditación pronto se pierde la conciencia de que se está haciendo meditación. De hecho, cada momento en la vida se debe utilizar para meditar, ése es el mejor modo de vivir. Cuando barran para limpiar sus cuartos, díganse a ustedes mismos que también su corazón se está limpiando; cuando cortan las verduras en la cocina, la codicia y la avaricia también se tienen que hacer pedazos; cuando amasen la harina para preparar tortillas piensen que el amor tiene que formar círculos cada vez más grandes y extiéndanlo hasta el ámbito de los extraños y los enemigos. De esta manera podrán ustedes transformar su casa en una ermita, y la rutina de su vida en senda hacia la Liberación.
Jñana Yoga
El Yoga del Conocimiento (Jñana Yoga) es la práctica espiritual más provechosa. La práctica de la meditación es justamente la contemplación de la encarnación de la Sabiduría, que es nuestra verdadera naturaleza. El secreto de la Sabiduría consiste en conocer el Alma como realmente es, inalterable y libre.
La Sabiduría es el camino directo para el logro de la Liberación; por eso se ha declarado que es incomparablemente sagrada.
De acuerdo con la sabiduría de las Upanishads, el conocimiento directo de Dios puede alcanzarse por el óctuple Yoga de yama, niyama, asana, pranayama, prathyahara, dharana, dhyana y samadhi.
La meditación (dhyana) es el séptimo en la serie de pasos que lleva al octavo, la Bienaventuranza (samadhi), el dominio de la mente. No importa cuántos años lleven practicando la meditación; si no han pisado firmemente en los cinco primeros pasos pueden resbalar. El primer paso (yama) es el control de los sentidos, el segundo (niyama) es el control de las emociones e impulsos, el tercero (asana) el control del equilibrio y la ecuanimidad, el siguiente (pranayama) es la regularización de la respiración y del movimiento de los aires vitales, el quinto (prathyahara) es evitar que la mente se desvíe por las influencias externas, el siguiente (dharana) es el fijar la atención en nuestro propio progreso. Después llegamos a la verdadera meditación (dhyana) en nuestra realidad, que fácilmente nos lleva a su culminación en la Bienaventuranza (samadhi). Sin los primeros peldaños no podrán saltar directamente al séptimo, y sólo después de éste podrán saltar al octavo.
Lo que ustedes reciban y cuando lo reciban depende sólo de su Gracia. La misión del aspirante es practicar la meditación sin desviarse del camino recto; el resto es obra de su Gracia; no depende del número de días o de la duración de la meditación.


