Cuando era niño, tenía sólo 8 años, me di cuenta que cuando salía al Jardín, sentía en ocasiones una especie de sensación vibrante que me traspasaba subiéndome desde el pie y salía por mi cabeza, esto me provoca gran curiosidad y empecé a averiguar, hasta que me di cuenta que era cada vez que pisaba a una hormiga…, sentía la energía que le da vida atravesándome desde los pies saliendo por mi cabeza. POSEEMOS una energía que nos da vida y que al morir se desprende de nosotros los seres vivos y no se adonde va. Somos energía pura, energía inteligente, unidos a un cuerpo físico, que es lo único que la mayoría de la gente puede ver…
La energía que sale de las manos es capaz de “curar” los objetos también, una mañana al llegar a la Clínica, veo a un muchacho tratando de arreglar algo de la Odontólogo, le pregunté qué era eso, y me respondió que era el micromotor de una de las turbinas de su equipo, que no funcionaba, entonces le dije al muchacho que la armara de nuevo, y me la entregara, la puse entre mis manos y salía un tipo de energía diferente al que sale de mis manos cuando curo a alguna persona, era como rectilínea y cortante, al terminar de percibir esa energía le dije a la Odontólogo para probarla, fuimos y funcionó a la perfección, en otra oportunidad mi hijo menor me invita a Jugar “PlayStation” pero el altavoz del televisor no funcionaba, entonces le coloqué la mano izquierda sobre el altavoz y funcionó de nuevo, y en otra oportunidad estando con mi hijo mayor, David, la noche anterior a la presentación de su Tesis de Grado, cuando fue a imprimir las últimas hojas de su Tesis, la tinta del cartucho de la impresora se había terminado, y el único cartucho que tenía no servía, en el monitor aparecían cuadros de diálogo señalando que ese cartucho no servía, entonces lo tranquilicé y le dije que me diera el cartucho, lo puse entre mis manos, sentí la misma energía rectilínea y cortante, al dejar de sentirla, le dije que imprimiera las hojas que faltaban, los mensajes en los cuadros de diálogo de la computadora decían que el cartucho estaba de maravilla, e imprimió las hojas que faltaban sin ninguna dificultad.
Un mediodía, mi Secretaria-Enfermera Gala me dice para ir a ver a su hija, estaba enferma, tenía cuarenta y cinco días sangrando por vía vaginal, una metrorragia, la madre pensó que se le iba a quitar cuando la muchacha le dijo como a los doce días de estar sangrando, pero el sangrado persistió, para ese día presentaba cifras de Hemoglobina de 6 mg%, y naturalmente una palidez acorde con esas cifras, algo de deshidratación, debilidad general, por supuesto una pequeña taquicardia…, ya la había llevado a una Doctora Ginecóloga, quien la había examinado e indicado un tratamiento, cuando llego entonces le coloco mi mano derecha cerca de la palma de su mano derecha, y ella empieza a oír la energía, maravillada decía que sonaba como un radio mal sintonizado, siente que la energía le sube por el antebrazo, el brazo y al llegar al tórax, baja al abdomen, y llega a la pelvis, a los pocos minutos de estar allí, ella siente que el sangrado se detuvo, y va a la sala de baño a confirmarlo, entonces le propongo a la madre, mi Secretaria-Enfermera Gala, que hay que realizarle una transfusión sanguínea, ella se niega, yo insisto, pero siempre la misma respuesta, claro tiene conocimientos de la transmisión de enfermedades virales por medio de la transfusión, y miedo, sin embargo yo le insisto, y ella continúa negándose, es entonces cuando le digo que no creo que no acceda darle sangre a su hija para que se restablezca, es entonces cuando capta lo que yo estaba realmente tratando de decirle, la hija regresando del baño y confirmando que el sangrado se había detenido, en ese momento dirijo mi mano derecha hacia la madre que estaba sentada como a dos metros de mi, y ella siente una punzada en el centro de su pecho, yo percibía como que si tuviese una bolsa de esas, propias de hematología en mi mano derecha, y llenándose, cuando percibí que ya estaba llena, entonces dirigí mi mano derecha hacia la hija, ella también siente la punzada en el pecho, y dice algo maravillada: “¡estoy oyendo la energía!, suena como un silbido, como el viento pasando por una ventana entreabierta…”, mientras yo percibía que la bolsa se estaba vaciando, al terminar, la disminución de la palidez era notable, la desaparición de la deshidratación, de la debilidad, la madre dice que se atreve a realizarle otra hematología, y se van al laboratorio, yo voy a comer, y en la tarde cuando nos encontramos en el consultorio, me muestra los resultados de la hematología donde mostraba una Hemoglobina de 9 mg%..., podemos hacer lo que queramos mentalmente, la mente es muy poderosa y puede influir sobre la materia “física”, esto es otra prueba evidente para contradecir los que criticaban a Descartes diciendo que cómo podía influir el espíritu sobre el cuerpo…!!!
Una tarde llega una pareja a mi consultorio, pregunté quien era el paciente, me respondió la señora que era ella, le dije donde tenía que sentarse, le indiqué al señor su asiento, y cuando voy a iniciar el interrogatorio, el señor me grita que él no cree en nada de esas terapias con energía, que eso es pura sugestión que eso es puro engaño, eso dicho de esa forma me irritó, pero controlé mi ira, eso hizo que aumentara en mi la cantidad de energía, le respondí que no entendía dónde estaba el problema, si usted no cree, pues no cree, le dije, en ese momento veo que la esposa tiene una mancha en su pómulo izquierdo, y le pregunté al señor: usted está viendo la mancha que su señora tiene allí en el pómulo, me respondió que si, repetí varias veces la pregunta para que no quedara dudas de lo que iba yo a hacer, le pregunté de nuevo, me respondió lo mismo, y a la tercera vez que le pregunté, me dijo: bueno SI, Y QUÉ?!?, le hice el gesto con la mano derecha de que esperara, y solamente tapando la mancha con mi mano izquierda por unos tres segundos, la mancha desapareció, entonces le pregunté: “¿Dónde está la mancha?. Repito, todo lo que existe, existe gracias a una energía que la ha creado y la mantiene, al desaparecer esa energía, aquello que existe, desaparece.
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